Nuevas políticas de responsabilidad energética en los talleres de coches

El desarrollo de la tecnología siempre va acompañado de la responsabilidad de mantener el medio ambiente en un estado saludable. Para lograrlo, todos debemos adaptarnos y contribuir al reciclaje de residuos o el ahorro energético, por poner algunos ejemplos. En los talleres de coches también se asume esta responsabilidad, y desde Car Key System apuestan por políticas de responsabilidad energética.

Ventajas del ahorro energético

La protección del medio ambiente no es la única ventaja que obtienen los talleres que se adaptan a las nuevas políticas de responsabilidad energética. La reducción en los costes energéticos que otorga dicha adaptación repercute de una forma muy favorable en las cuentas de la empresa, convirtiendo el ahorro energético en ahorro económico.

Como clientes, tendremos la seguridad de que estamos contribuyendo a la salubridad del medio ambiente, así como de que nuestro vehículo es tratado en condiciones ideales, por lo que el rendimiento del taller será mucho mejor.

Formas de ahorro energético

Diferenciaremos dos maneras de adaptar un taller: mediante la optimización de la tarifa y mediante la optimización de las instalaciones.

Optimización de la tarifa energética

En la factura eléctrica hay dos parámetros que son modificables. Por un lado tenemos el modo de facturación de tarifa, donde podremos revisar la potencia contratada, el término de energía y el complemento reactiva; y por otro tenemos el complemento por discriminación horaria. Revisando y ajustando la necesidad del taller a estos parámetros se puede ahorrar entre un 5 y un 10 % de la tarifa.

En cuanto a la factura del gas, el mayor ahorro puede estar en el consumo. Una vez más, hay que regular el consumo a la necesidad de la maquinaria para ahorrar en la tarifa.

En www.carkeysystem.com son expertos en electrónica del automóvil, por lo que aquí podrás encontrar ayuda para reducir el consumo de tus vehículos industriales.

Optimización de las instalaciones

Adaptar las instalaciones es una inversión que cuesta dinero, pero que a largo plazo es muy rentable. Hay que lograr el equilibrio entre el confort de los trabajadores y el consumo, evitando tanto una situación de estrés laboral como una de derroche energético.

Adaptar el horario laboral a las horas con mejor iluminación natural, cambiar el alumbrado por materiales más eficientes o desconectar la maquinaria cuando vaya a estar largos periodos sin uso puede suponer un ahorro de entre el 25 y el 85 % del consumo eléctrico.

Otro de los elementos energéticos presentes en un taller es la climatización. A las características físicas del taller hay que añadir los aparatos de frío y calor, como las calderas o el aire acondicionado. Mediante intercambiadores de calor se puede aprovechar el calor del motor de las cámaras frigoríficas para calentar el agua, por ejemplo. Además, sustituir el gasóleo por gas natural garantiza ventajas a nivel energético y económico.

Por último, es imprescindible llevar a cabo revisiones de mantenimiento, tanto de la maquinaria como de los equipos e infraestructuras, para subsanar a tiempo posibles fallos y mantener el taller en las mejores condiciones posibles. Es imprescindible asimismo revisar periódicamente la tarifa energética para aumentar el ahorro.

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