Los radiadores eléctricos, una gran ahorro de energía

Aunque ahora estamos en verano y casi no nos acordamos del frío del invierno, en alkol.es hemos decidido hablarte sobre una de las mejores posibilidades para que puedas reducir al máximo tu factura de la luz y disfrutar de un importante ahorro de energía cuando el frío vuelva a hacer acto de presencia.

Unos radiadores de bajo consumo que se caracterizan por ser radiadores eléctricos, y que aunque mucha gente se empeña en decir que gastan demasiada luz e inflan la factura enormemente a final de mes, lo cierto es que se puede ahorrar muchísimo con ellos. Son la mejor opción sin ninguna duda.

Y es que el ahorro que te ofrecen es inmediato, lo que significa que lo notarás desde el primer día. La instalación es mucho más rápida que la de otros modelos de radiadores y sale también bastante más económica, especialmente si apuestas por radiadores de las mejores firmas del mercado como Rointe, que te garantizarán el mejor funcionamiento, la mayor calidad y conseguirán que el consumo de energía sea mínimo.

También hay que tener en cuenta que la mayoría de radiadores eléctricos son programables, especialmente los nuevos, pudiendo decidir tú mismo el momento en que se encienden y se apagan. Esto sin duda te permitirá disfrutar de un enorme ahorro de energía.

Pero además de decidir el encendido y el apagado, los radiadores programables también te ofrecerán la oportunidad de escoger la temperatura de cada radiador, calentando cada estancia en función de tus necesidades. Si hay alguna habitación que no utilizáis, podréis dejar esos radiadores encendidos para que el consumo sea mínimo.

Nosotros para que puedas disfrutar de la máxima comodidad te recomendamos que apuestes por radiadores que funcionen con mando a distancia. No tendrás ni que levantarte del sofá y podrás modificar por completo las condiciones de la programación.

Recomendaciones que debes tener en cuenta

La programación de los radiadores es vital a la hora de ahorrar el máximo posible en tu factura de la luz. Lo ideal es programar a unos 20-21 grados aquellas estancias en las que pases más tiempo al cabo del día como el salón, la sala de estar o la cocina, a unos 18-19 grados las habitaciones y dormitorios y a 21 grados el cuarto de baño.

Evidentemente esto variará en función de cada persona, ya que hay algunas que son mucho más frioleras que otras y también al contrario.

También es importante que prestes atención a si existe alguna fuga o rendija en tu vivienda por la que se escape el aire caliente y entre el aire frío del exterior. Esto es importante, ya que en este caso lo normal es que acabes subiendo la temperatura de tu radiador y por tanto consumas más energía.

Revisa cualquier posible fuga que puedas tener y en caso de que tengas algún sistema de ventilación o filtraciones que deben estar abiertos por motivos de seguridad, lo mejor es dejar las puertas de las habitaciones en los que se encuentren totalmente cerradas. 

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