Biocombustibles en automoción, verdades y mentiras

Verdades y mentiras de los biocombustibles

Con motivo de la llegada de la primera alternativa viable al petróleo, los biocombustibles, como el etanol y el biodiesel han experimentado un gran impulso y son una de las tendencias más importantes en el actual mercado energético.

Este entusiasmo inicial parece estar más impulsado por una serie de mitos que por una verdadera realidad económica. Consulte a su proveedor habitual de combustible o en sus talleres mecánicos de confianza para obtener más información al respecto.

biocombustibles

Analicemos algunas de estas creencias objetivamente:

La sustitución del petróleo por los biocombustibles dará lugar a una reducción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero

A primera vista, la huella de carbono de los biocombustibles parece menos importante que el petróleo. Al igual que cualquier otro cultivo, las plantas consumen CO2, especialmente en su fase de crecimiento, que se reemite a la atmósfera durante la combustión del combustible.

Algunos estudios muestran que el uso de biocombustibles puede dar lugar a una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, estos cálculos no tienen en cuenta el impacto sobre el medio ambiente que produce la transformación de las parcelas forestales en los campos de energía. Algunos estudios publicados recientemente (Science) afirman, teniéndola en cuenta, que su contribución a las emisiones de gases de efecto invernadero es equivalente a la producción de aceite.

Para superar estos efectos negativos, se están desarrollando tecnologías innovadoras como los biocombustibles a base de algas y celulosa, que requieren un uso menos intensivo de la tierra.

Los biocombustibles no son económicamente viables

La rentabilidad de los biocombustibles varía significativamente de una tecnología a otra. Algunos biocombustibles como el etanol de caña de azúcar son económicamente viables en algunas regiones del mundo.

A nivel mundial, el etanol de maíz es relativamente más caro que el petróleo. Pero el etanol celulósico, aunque todavía en fase de desarrollo, probablemente podría competir con el petróleo a partir de un precio por encima de $ 55 por barril.

Otras innovaciones con alto potencial han surgido, como es el caso del biobutanol (combustible a partir de celulosa extraída a partir de residuos de biomasa), que es menos corrosivo que el etanol y más fácil de combinar

Entre las generaciones de biocombustibles, el biodiesel a base de algas, es considerado por muchos profesionales de la industria como uno de los más prometedores. Aún en fase experimental, todavía pasarán muchos años antes de su posible comercialización. Las algas poseen la ventaja de poder ser cultivadas en tuberías evitando las limitaciones e inconvenientes provocadas por el uso del suelo.

Si la producción de biocombustibles es actualmente menos del 2 % de la demanda mundial, el progreso de la agricultura y las innovaciones tecnológicas, harán sin duda, que los biocombustibles puedan proporcionar en el futuro una parte significativa de la demanda de combustible para el transporte y usos industriales. En diversos foros económicos (Davos) se ha demostrado que los biocombustibles podrían proporcionar hasta 30 millones de barriles por día en 2030, obviamente en función de la evolución de los precios del petróleo.

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